Tema 4 (Parte 1 y 2)
La concreción del ideal de Miranda y de Bolívar: La Gran Colombia
1. Biografía de Bolívar
2. Biografía de Miranda
3. Introducción
4. La Caracterización del nuevo Estado: Constitución de Cúcuta (1821 – 1830).
5. Diplomacia hispano-americanista y principios generales de la diplomacia de la Gran Colombia:
  • Utis Possidetis de Iure.
  • Solidaridad ofensiva y defensiva en contra de cualquier intento de recuperación por parte de Europa.
  • Génesis del sistema interamericano.
  • Fórmulas de resolución de controversias.
6. Bibliografía


1. Biografía de Bolívar

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Simón Bolívar (1783-1830) se convirtió desde 1813 en el máximo conductor de la revolución que culminó con la emancipación de Sudamérica frente al poder colonial español, por lo que es conocido como “El Libertador”
En la Carta de Jamaica, Bolívar predijo la unificación de los dos países, el nombre que Colombia adoptaría y la forma de gobierno.
Asimismo, las formulaciones de la política de Bolívar se basa en las siguientes ventajas: se pronuncia en contra de la esclavitud y a favor de la democracia, mantiene su preferencia por el centralismo frente al federalismo; propone un Senado hereditario como base fundamental del Poder Legislativo; se inclina por un Poder Ejecutivo potente al estilo británico; el orden interno de esta nueva nación se conservaría intacto entre los diferentes Estados y dentro de cada uno de ellos; ninguno sería débil con respecto a otro; ninguno sería más fuerte; la fuerza de todos concurriría al auxilio del que sufriese por parte del enemigo externo o de las facciones anárquicas; un equilibrio perfecto se establecería en este verdadero nuevo orden Americano; el Nuevo Mundo se constituiría en naciones independientes, ligadas todas por una ley común que fijase sus relaciones externas y les ofreciese el poder conservador en un congreso general permanente; plantea un poder moral para prevenir la corrupción administrativa; Bolívar proponía hacer de la educación popular 'el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso', recalcando:
Moral y luces son los polos de una República: moral y luces son nuestras primeras necesidades”
Respecto a las ideologías, el pensamiento Rousseniano, el cual lo hizo adoptar la cláusula de que la soberanía reside en la nación. Rousseau va a ejercer profunda influencia en las concepciones políticas del Libertador. Existe en él un proyecto de una República disciplinada y virtuosa, que lamentablemente no se adopta, ya que de uno u otra forma va dejar a la deriva a una nación, cosa que propugnan quienes aman la libertad ilimitada basándose en que todos tenemos autonomía para ser quienes queramos, sería permitir que la Nación se conduzca según las pasiones de la gente y no según la razón, la cual sólo se obtienen con la disciplina.
Este aspecto fue previsto por el libertador en el sentido de proponer un poder moral.

2. Biografía de Miranda

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Francisco de Miranda (1750-1816) consagró gran parte de su vida a tratar de hacer realidad la emancipación de las colonias Hispanoamericanas. Un primer indicio de sus inquietudes reflexivas lo constituye su temprano afán por definir el modelo político a instaurar una nación emancipada, al mismo tiempo que, la idea de la independencia de las colonias hispanoamericanas. Existen dos ideas invariables en la formulación de su pensamiento político y que tienden a reforzar la noción de América como unidad. La primera está inspirado en Montesquieu, en donde establece que aquellos proyectos constitucionales - para América- debe adaptarse a las condiciones particulares del continente. La segunda, inspirada en Rousseau, consiste en establecer un marco legal único para el conjunto de provincias que conformarían la nueva nación, con la finalidad de asegurar la eficacia, y concentrar el poder ejecutivo en manos de uno o dos individuos. Se podría incluso decir, que con lo que respecta a la organización del poder se puede establecer, igualmente dos períodos: en el primero (determinado por su admiración al sistema constitucional inglés), defiende la idea de una monarquía parlamentaria para la América; y en el segundo, se hace plenamente republicano. 
El sistema de gobierno que Miranda propone en 1790, para gobernar la América independiente, es la creación de una monarquía hereditaria en la cual va a llamar Inca o Emperador, al detentor supremo del poder ejecutivo. El sistema de gobierno de ese imperio, es concebido según el sistema inglés, más la incorporación de algunos elementos tomados de instituciones romanas. Los planes de gobierno presentados por Miranda en 1801, al Gabinete inglés (Proyecto de Gobierno Provisional y Proyecto de de Gobierno Federal), es basado en un poder ejecutivo localizado, es decir, limitado a pocas personas. Los Incas pueden ser elegidos por ese cuerpo legislativo y aunque sus personas sean “sagradas” durante el tiempo de su magistratura, pueden ser llevados a juicio ante la Corte Suprema Nacional. Estos planes de 1801, pueden considerarse como la formulación definitiva del pensamiento de Miranda, y esos mismos los llevará a Caracas en 1810.
Vemos entonces como desde las primeras formulaciones de su proyecto emancipador, Miranda concibe ya la creación de un solo Estado sudamericano independiente, que se substituirá al conjunto de posesiones que componían al imperio español en esta parte del hemisferio.


3. Introducción

Durante la lucha de Simón Bolívar por la independencia de los pueblos de América Latina, se encontró con la necesidad de reflexionar sobre lo fracasos que había tenido y llego a la conclusión de que era necesario crear una nación solida capaz de establecerse frente a los imperios europeos y es cuando comienza a forjar el camino para alcanzar su ideal, el cual era formar una Liga Confederal, donde las antiguas colonias españolas se unieran, con el fin de defender su soberanía y lograr el reconocimiento internacional.

El ideario internacional de la Junta de Caracas de 1810 se vertebró sobre una posible confraternidad hispanoamericana, y fue esa Junta la primera autoridad en expresarlo oficialmente a través de la célebre Circular del 27 de abril dirigida a los Ayuntamientos coloniales españoles en América y concretarla más tarde en el tratado suscrito en Santa Fe de Bogotá en 1811, el antecedente jurídico de la futura Gran Colombia.” (SILVA OTERO, Arístides. 1967, p. 9) 
Este período es muy importante para conocer nuestra historia, ya que fue la vertebra fundamental del ideal bolivariano, que aunque no se perpetuo nos sirve para poder analizar lo hechos que han sucedido al pasar de los años en nuestro país y en América Latina.

4. La Caracterización del nuevo Estado: Constitución de Cúcuta (1821 – 1830).
Antecedentes

Bolívar tras haber entrado en Caracas después de la batalla de Arauca, en 1813, proyectó la realización de un Plan de Unión de Venezuela y Nueva Granada, aunque nada pudo hacerse por el momento. En la célebre Carta de Jamaica, del 29 de agosto de 1815, decía Bolívar:

«Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria»… «. ..la Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a formar una república central. Esta nación se llamará Colombia, como un tributo de gratitud al creador del Nuevo Hemisferio»

Con la tenacidad y la energía que le caracterizaban, Bolívar continuó persiguiendo la realización de su empeño.
La primera forma de organización de las nuevas naciones libres se tuvo en el Congreso de Angostura, instalado el 15 de febrero de 1819, en el cual se proclamó a Bolívar como presidente y al neogranadino Francisco Antonio Zea como vicepresidente. Lo más importante de este Congreso fue la reunión de Venezuela y Nueva Granada, bajo el nombre de república de Colombia, la elección del General Bolívar como Presidente de Colombia, y la convocatoria a un Congreso Genera en Villa del Rosario de Cúcuta, el 1º de enero de 1821, para consolidar la unión pactada.

En el seno del Congreso de Angostura se consignó la Ley Fundamental de la República de Colombia, el 17 de diciembre de 1819, y en ella se estableció la unión de las Repúblicas de Venezuela y Nueva Granada en una sola bajo el título de República de Colombia, como se llamó realmente, pero en el artículo 5º se estableció la división de la República en tres departamentos incluido para entonces el Ecuador como parte del proyecto político Colombiano: Venezuela, Quito y Cundinamarca, con capitales en Caracas, Quito y Bogotá, respectivamente. En ese momento el actual territorio del Ecuador estaba totalmente bajo el dominio español, y Nueva Granada tenía una representación puramente nominal en el Congreso.

Sin embargo en lo que tiene que ver con Venezuela y Nueva Granada, la unión ya era un hecho, por la forma en que la lucha por la independencia se había librado, con ejércitos compuestos, sin distinción, por venezolanos y neogranadinos yendo y viniendo a través de los límites de los dos países y con la aceptación por parte de ambos del comando supremo del libertador venezolano Simón Bolívar.

Meses después, el 10 de septiembre de 1819 cuando Bolívar llega a Bogotá después de la victoria de Boyacá, en la proclama de ese día vuelve a exponer su pensamiento sobre la Gran Colombia:

«La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el ardiente voto de todos los ciudadanos sensatos y de cuantos extranjeros aman y protegen la causa americana».
Debemos resaltar, que no obstante el grandioso idealismo de Bolívar, la situación en los campos de batalla era diferente, pues si la victoria en Boyacá dio un respiro a los independentistas criollos, sin embargo, tanto el ejército de éstos como el comandado por Morillo, apenas si avanzaban en pasos definitivos hacia la victoria final, ya que no pasaban de una situación de adelantos y retrocesos, que durara hasta la firma del Armisticio en noviembre de 1820.

En cierta medida los propósitos esclarecidos y ambiciosos que se vislumbran en el pensamiento del Libertador no son más que el anhelo que sentía por el buen entendimiento de unos pueblos hermanos, de un mismo origen. Así, cuando se dirige a los representantes criollos en el Congreso, en su célebre Discurso de Angostura, para dar cuenta de la campaña de Boyacá, de nuevo insiste en la misma idea, pero expresando abiertamente su profundo deseo:

«La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas, el voto de los ciudadanos de ambos países y la garantía de la libertad de la América del Sur. Decretad la unión política de los das Estados y habréis satisfecho mi más ardiente deseo y recompensado ampliamente al ejército por sus servicios».
El 17 de diciembre de 1819 quedó constituida la República de Colombia por este artículo de Ley Fundamental:
«Quedan reunidas Venezuela y Nueva Granada bajo el título glorioso de República de Colombia.».

Sin embargo, lo que se desprende de la idea de grandeza concebida por Bolívar es la necesidad imperiosa de constituir una nación fuerte y poderosa para hacerse respetar contra agresiones extrañas y contra una posible reconquista y colonización por parte del imperio español.





Constitución de Cúcuta 1821



Una vez que se van consolidando los triunfos de los neogranadinos y venezolanos se hizo más evidente la unión de ambos pueblos. Es así como el 7 de septiembre de 1821 se reunió en Cúcuta el Congreso Constituyente de la República de la Gran Colombia. La Constitución de Cúcutadio lugar a la Gran Colombia, proyecto político de gran significación para los americanos que, luego de tres siglos de dominación española, alcanzaron su independencia. Los años de sujeción europea, mostraron la necesidad de establecer un pacto de unidad que le permitiera a la Nueva Granada, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, y la actual Panamá, consolidar no solo su autonomía política, sino también emprender su propio desarrollo económico y social, todo lo cual se apreció en la Carta Constitucional expedida en Cúcuta en 1821.

Uno de los primeros temas que se discutieron en el Congreso fue la forma de gobierno que adoptaría la nueva nación; entre los modelos federal y central, se adoptó este último, que en definitiva resultaba el más indicado para rematar la guerra de la independencia. Se unía a ello, que la fórmula federal requería un elemento humano más preparado del que se disponía entonces, y una más avanzada organización social. Hay que tener en cuenta, que los hombres que habían hecho la revolución eran producto del sistema educativo colonial español y no poseían experiencia alguna en los negocios del Estado, ya que habían sido sistemáticamente excluidos de los puestos directivos, por tanto, no pudieron organizar en su hora un gobierno con visos de efectividad.
Respecto a la unión permanente de Nueva Granada y Venezuela se presentaron 3 soluciones:

  • En la primera la de la fusión de esos reinos en una sola república unitaria y centralizada, sostenida por Bolívar.
  • Era la segunda de la de la formación de un Estado federativo, conservando los tres Estados o reinos su autonomía e independencia.
  • La tercera, sostenida por Nariño, se inspiraba en la anterior, pero con la variante de constituir seis Estados con límites artificiales para dar a cada uno de ellos puertos marítimos.

En la Asamblea predominó el criterio de Bolívar quedando solemnemente ratificada la ley fundamental que se votó en Angostura sobre la unión de los pueblos de Colombia, o sea, el antiguo Virreinato de Nueva Granada y la Capitanía de Venezuela.
En este punto triunfó Bolívar. Los legisladores allí reunidos se apartaron aún más que los de Angostura, de las ideas de Bolívar sobre las necesidades prácticas del gobierno. Esta Constitución estableció, el sufragio indirecto, pero sólo en dos grados. Exigió la base de la propiedad y el ejercicio de una profesión, oficio o industria. La Cámara de Representantes la componían los diputados elegidos en cada provincia, uno por cada 30.000 habitantes. El Senado tenía un origen popular, en contraposición a la idean central del pensamiento Bolivariano. Los departamentos (siete) elegían cada uno de ellos cuatro senadores. El mandato duraba ocho años y la Asamblea alta se renovaba por mitades. El senado tenía la excepcional atribución de juzgar a todos los funcionarios, si eran acusados por la Cámara de Representantes, requiriéndose dos tercios de votos para la formación de la Sentencia. La jerarquía judicial estaba compuesta de una Alta Corte, Cortes Superiores (nombradas por el Poder Ejecutivo) y Tribunales subalternos. En cuanto al poder local, la Constitución estableció intendentes para cada Departamento y Gobernadores para cada provincia, nombrados por el Poder Ejecutivo. En los cantones había un juez político (agente inmediato del gobierno), con los alcaldes ordinarios, y en las provincias dos alcaldes pedáneos, nombrados por el Cabildo del Caltón.
Se dictaron leyes especiales sobre la abolición de la esclavitud y el reparto en pleno dominio a favor de los indígenas, de los resguardos de tierra que les asignaban las leyes españolas.
La ley de Imprenta se inspiró en un liberalismo exagerado y los delitos de Imprenta eran sometidos a un Jurado de siete personas, exigiéndose seis votos para condenar y dos para absolver.
Las facultades del Poder Ejecutivo eran limitadas, y quedaron aún más limitadas cuando se exigió el voto del Senado para el nombramiento de los gobernadores y los intendentes.
Por la Carta de 1821, de sentido liberal, la soberanía nacional reposaba en la división de los poderes públicos. Asimismo, por la Constitución y leyes de 1821, le correspondía al vicepresidente Santander la organización de la República de Colombia, que se encontraba en un completo caos, como consecuencia de la guerra de la Independencia, en los sectores agrícola, ganadero, transportes, comunicaciones y burocrático, que necesitaban de la atención preferente del Estado.
El vasto territorio de la Gran Colombia se dividía en 7 departamentos, regidos cada uno de ellos por un intendente y con las siguientes capitales: Caracas, Maracaibo, Tunja, Bogotá, Popayán, Cartagena y Santa Marta.

En el Congreso de Cúcuta, cuando se discutió el tema de la capital, ni el propio Bolívar ni los diputados venezolanos habían sido partidarios de que fuera Bogotá la capital de la República; sólo fue aceptada al final de largas discusiones como «la residencia provisional del Gobierno», mientras se fundaba una ciudad con ese fin, que llevaría, posiblemente, el nombre de Bolívar la unión de los pueblos americanos, si se está de acuerdo con que se trataba de un proyecto futurista que asegurara no solo la independencia sino el bienestar de los pueblos de América. Igualmente, la propuesta de un gobierno centralista con poderes concentrados y la idea de un gobierno más militar que civilista, es evidente en Bolívar desde los tiempos de la independencia, cuando la República era apenas un proyecto, de manera tal, que la Constitución Bolivariana no fue nueva para los enemigos de sus propuestas, desde mucho antes estaba claro el tipo de Estado que Bolívar soñaba para las naciones recién libres de América:
"Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a convenirse en formar una república central, cuya capital sea Maracaibo o una nueva ciudad que con el nombre de Las Casas (en honor de este héroe de la filantropía), se funde entre los confines de ambos países, en el soberbio puerto de Bahía Honda. Esta posición aunque desconocida, es más ventajosa por todos respectos. Su acceso es fácil y su situación tan fuerte, que puede hacerse inexpugnable. Posee un clima puro y saludable, un territorio tan propio para la agricultura como para la cría de ganados, y una gran abundancia de maderas de construcción. Los salvajes que la habitan serían civilizados, y nuestras posesiones se aumentarían con la adquisición de la Guajira. Esta nación se llamaría Colombia como tributo de justicia y gratitud al creador de nuestro hemisferio. Su gobierno podrá imitar al inglés; con la diferencia de que en lugar de un rey habrá un poder ejecutivo, electivo, cuando más vitalicio, y jamás hereditario si se quiere república, una cámara o senado legislativo hereditario, que en las tempestades políticas se interponga entre las olas populares y los rayos del gobierno, y un cuerpo legislativo de libre elección, sin otras restricciones que las de la Cámara Baja de Inglaterra. Esta constitución participaría de todas las formas y yo deseo que no participe de todos los vicios. Como esta es mi patria, tengo un derecho incontestable para desearla en lo que en mi opinión es mejor. Es muy posible que la Nueva Granada no convenga en el reconocimiento de un gobierno central, porque es en extremo adicta a la federación; y entonces formará por sí sola un Estado que, si subsiste, podrá ser muy dichoso por sus grandes recursos de todos géneros […]" (Simón Bolívar, 1815)
Este apartado de la Carta de Jamaica constituye una visión anticipada de las divergentes opiniones políticas que encontrarían períodos de mayor turbulencia a mediados de la década de 1820, es tan evidente la postura centralista en Bolívar como su propia advertencia acerca de la simpatía que por el federalismo ya habían manifestado los granadinos; se aprecia de manera definida la idea de un ejecutivo vitalicio y que preferiblemente logre mantener la unión de los pueblos, con la ya específica advertencia de las diferencias de cada uno de ellos y de sus propios intereses. Al respecto Belaunde expone:
“Las mejores críticas de la Constitución de Cúcuta han sido hechas por el propio Bolívar. Es el primero que hizo notar el contraste el carácter excesivamente liberal de algunas de sus instituciones y la amplitud de las facultades extraordinarias que se vio obligada a reconocer” (BELAUNDE, Víctor, pp. 180)

La constitución de Cúcuta no incurrió en el error federalista, pero no creó tampoco un Poder Ejecutivo fuerte, y exageró la injerencia legislativa en la Administración. Con el instrumento de dicha Constitución, mediante el genio político de Santander, pudo organizarse la administración en Colombia, es decir, en aquellas regiones definitivamente libertadas, mientras ejercía la Dictadura en el teatro de las operaciones del Ejército Libertador.


6. Diplomacia hispano-americanista y principios generales de la diplomacia de la Gran Colombia:

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Cuando se materializa finalmente el ideal de Bolívar y Miranda, la Gran Colombia, su primer paso en materia de política exterior fue el Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra, acuerdos firmados con España en Noviembre de 1820, en Santa Ana, Estado Trujillo, con el fin de derogar la Guerra a Muerte y establecer una tregua de 6 meses, así como alcanzar el reconocimiento por parte de España de la República de Colombia (Gran Colombia). Durante las negociaciones entre ambos Estados se reúnen Simón Bolívar (Colombia) y el General Pablo Morillo (España), hecho recordado como el abrazo de Santa Ana. La Tregua se rompió en 1821 con los sucesos de Maracaibo.




Apartir de este momento, su política exterior estuvo encaminada a establecer una serie de alianzas con las nuevas repúblicas, con el fin de consolidar el sistema continental ofensivo y defensivo que constituiría el pilar fundamental para mantener la independencia de estos Estados ante cualquier pretensión de reconquista que pudieran promover los imperios europeos.
Esta Unión, Liga y Confederación tenía una serie de requisitos o características expuestas por el propio Bolívar entre las cuales estaban:

- La liga estaría integrada exclusivamente por Repúblicas que fueron colonias españolas.

- No era una Liga provisional, que se mantendría únicamente durante la amenaza europea, si no que por el contrario tendría el carácter de perpetua para lograr su objetivo.

- Tendría sus propios órganos institucionales permanentes y de carácter supranacional.

- Debía tener su propia Sede territorial.

- Cualquier problema fronterizo o de otra índole entre dos o más estados de la Liga, sería llevado a arbitraje obligatorio de la misma.

- Los integrantes de la Liga debían consultar con la misma sus alianzas con otros Estados que no pertenecieran a la Unión.

-Todas las repúblicas confederadas debían contribuir en el establecimiento de las bases de la ciudadanía hispanoamericana.

-Se debía establecer un sistema de comercio preferencial entre las republicas de la Liga.

-Se conformaría un poder militar propio que sería el brazo armado de la Liga.

- Homogeneidad de principios político, culturales y de organización social de todos los miembros.

A fin de organizar la Liga, Bolívar decidió enviar misiones diplomáticas a las nacientes Repúblicas americanas. Estas son entonces las órdenes dadas a Pedro Güal, canciller de la Gran Colombia, quien elaboró un proyecto, para darle a conocer las bases del acuerdo planteado por El Libertador a los gobiernos de las Republicas que recibirían estas Misiones Diplomáticas, en el cual se planteaba la firma de Tratados que le darían legalidad a la relaciones entre las Repúblicas.

Don Miguel Santamaría, recibió el encargo de adelantar las negociaciones con México y Don Joaquín Mosquera por su parte su parte fue el enviado colombiano a Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires. Según el texto de las “Instrucciones” dadas a ambos diplomáticos, Pedro Güal les indicó lo siguiente: “Se esforzará usted en persuadir verbalmente y con las formalidades de estilo los vivos deseos que animan al Gobierno de Colombia para establecer con ellos relaciones intimas que aseguren la existencia política y prosperidad de la América antes española” y para lograr dicho objetivo el plenipotenciario asignado debería invitar al Gobierno “…a concluir con esta república un pacto convencional de confederación para la defensa de la causa común, hasta obligar al enemigo a desistir de la guerra injusta a que nos ha provocado, reconociendo nuestra soberanía e independencia nacional.” De esta manera partieron entonces los comisionados a cumplir sus labores lo más pronto posible, para hacerle frente a la Santa Alianza formada en Europa.
“Del análisis de las instrucciones y de los tratados concertados por ambas misiones, surgen algunos de esos principios jurídicos que son una importante parte del aporte bolivariano al derecho internacional americano; ellos son: el principio del uti possidetis juris y el principio de la garantía de la integridad territorial que lo complementa, y los principios del arbitraje obligatorio y de la conciliación.” (SILVA OTERO, Arístides. 1967, p. 14)

El Uti Possidetis Juris, es un principio de Derecho, el cual establece que dos o más estados, que se encontraban en guerra o conflicto, conservarán las fronteras y territorio que tenían antes de la misma, hasta que un tratado o acuerdo mutuo designe lo contrario. Bolívar señalaba entonces que las fronteras de Gran Colombia serían las que poseían las antiguas colonias del Virreinato de la Nueva Granada, de la Capitanía General de Venezuela y de la Real Audiencia de Quito, cuando estaban en manos de España. Esta aplicación del principio sería de gran utilidad en años posteriores a fin de evitar conflictos fronterizos y territoriales, o al menos para analizar los mismos.
El otro principio, ligado al Uti Possidetis Juris, es el de la garantía de la integridad territorial, bajo el cual Bolívar expresaba que los nuevos Estados debían actuar de manera que mantengan la soberanía de sus territorios, los cuales le corresponden por Derecho.

Los otros dos procedimientos son los aplicados como medios de resolución de controversias, y son:

- El principio del arbitraje obligatorio, dentro del ideal bolivariano, consistía en que para la solución de un conflicto los Estados beligerantes debían acudir a representantes de otros Estados neutros, que servirían de árbitros para determinar cuál sería entonces la solución.
- El principio de la conciliación va de la mano con el de arbitraje, difiriendo del mismo en el hecho de que una vez analizados los hechos por parte de representantes objetivos, se propone una solución, la cual puede ser aceptada o no por las partes en conflicto.

  • La Misión de Joaquin Mosquera en el Perú.








Tras recibir su instrucciones, a Mosquera se le otorgan sus credenciales, el 10 de Octubre de1821. El 1ero de Mayo llega a Lima a cumplir los objetivos antes mencionados y el de incorporar Guayaquil a la Gran Colombia, instrucción dada por el propio Bolívar cuando el plenipotenciario se encontraba camino a Perú, donde a su llegada se encontró con el rechazo por estas pretensiones sobre Guayaquil. Sin embargo por su mediación en el conflicto dado entre Antonio José de Sucre, quien estaba en la campaña por la liberación de Quito y el gobierno peruano, quien había ordenado retirar a sus militares de dicha campaña, logró la primera reunión, en términos pacifico, con el representante peruano Bernardo Monteagudo, conferencia en la cual Perú acepta la generalidad del proyecto de Unión, Liga y Confederación, pero no el punto obre Guayaquil, el cual queda pendiente para una nueva conferencia.
La próxima reunión se da el 14 de Mayo de 1822, para tratar el tema de las pretensiones peruanas sobre Guayaquil, territorio que Colombia alegaba le correspondía por el principio del Uti Possidetis Juris. Sin embargo no se llego a ningún acuerdo en este punto. El “Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre Colombia y Perú” se firma el 6 de Julio de 1822, junto a un “Tratado Adicional” que sería la preparación para el Congreso de Panamá, donde ambas naciones se comprometen a estrechar sus vínculos.

  • La Cuestión de Guayaquil. La Entrevista entre Bolívar y San Martín.







Guayaquil había proclamado su independencia de España el 9 de Octubre de 1820, con una revolución exitosa. Se instauró entonces una Junta de Gobierno presidida por José Joaquín Olmedo, a partir de ahí comenzó una situación de disputa del territorio, ya que San Martín proponía, apoyado por muchos, la incorporación de Guayaquil al Perú, mientras que Colombia consideraba este territorio como suyo.

El plan de Bolívar sobre Guayaquil era extender la Gran Colombia hasta este puerto, que era la única salida de Quito, Cuenca y Loja, que fueron colonias españolas pertenecientes al Virreinato de Nueva Granada y que según El Libertad regido por el principio del Uti Possidetis Juris, pertenecían a La Gran Colombia.
Antonio José de Sucre fue el enviado por Bolívar a liderar la campaña que se estaba desarrollando en Quito y Pasto. En lo que concierne a Guayaquil, fue con la instrucción de incorporar las provincias de la antigua Audiencia de Quito a la República de Colombia. El futuro Mariscal de Ayacucho logró convencer a la Junta de Gobierno de crear un Colegio Electoral que más tarde decidiera el destino de Guayaquil.
Con la misión de Joaquín Mosquera al Perú se aprovecho de negociar el tema de Guayaquil, pero al plantear este tema no obtuvo una respuesta favorable ya que Perú consideraba que por la libre determinación de los pueblos, Guayaquil como territorio independiente y soberano puede decidir su sistema político y por ende a que Estado pertenece.
Bolívar le envía el 2 de enero de 1822 una carta a la Junta de Gobierno de Guayaquil donde expresa que el territorio en reclamación pertenece a Colombia y que por ende “…no tiene derecho a separarse de una asociación a que pertenece, y que sería faltar a las leyes de la naturaleza y de la política permitir que un pueblo intermedio viniese a ser campo de batalla entre do fuerte estados; y yo creo que Colombia no permitirá jamás que ningún pueblo de América enzete su territorio.” (Simón Bolívar, 1822)
Transcurrieron diversos hechos militares hasta que se concretó una entrevista entre Bolívar y San Martín el 26 de Julio de 1822, donde entre otras cosas se discutió el tema de Guayaquil, donde San Martín expresa su intención de aceptar el ideal de Bolívar y el 31 de Julio de 1822 se une Santiago de Guayaquil a la República de Colombia.
  • La Misión de Joaquín Mosquera en Chile.

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Con el mismo documento que fue a Perú se traslada Joaquín Mosquera a Santiago de Chile con la intención de firmar el Tratado de Unión, Liga y Confederación, el cual se firma el 21 de Octubre de 1822, pero con las siguientes excepciones:
- Despojar a la liga del carácter de perpetua.
- No establecer obligación sobre contingentes armado.
- Prescindir de Panamá o de cualquier otra ciudad colombiana como posible sedes del Congreso.
- Dejar pendiente el problema fronterizo y la estricta aplicación del Uti Possidetis Juris.
  • La Misión de Joaquín Mosquera en Buenos Aires.


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En marzo de 1823 se firma un Tratado de Amistad y Alianza, tras una serie de negociaciones entre Mosquera y Bernardino Rivadavia, presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, donde este último planteó una serie de modificaciones e inquietudes sobre el proyecto bolivariano.

La idea de una confederación americana fue apoyada por Buenos Aires, pero para cuando se realizó la misión no le parecía pertinente aceptar el carácter ofensivo defensivo para conservar la independencia. El hecho de establecer principios de derecho internacional para todos los nuevos Estados, no lo consideraban adecuado hasta que no se constituyeran del todo dichos estados y sin ser consultado con las demás provincias americanas.

El último punto que fue discutido por Rivadavia fue el de establecer las leyes para las relaciones con los estados europeos, lo cual no veían aplicable sin tomar en cuenta la participación de Estados Unidos para así tener la misma posición oficial ante los Estados europeos.
  • La Misión de Santa María en Mexico.


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Por su parte Santa María arribó a México con instrucciones similares a las de Mosquera, “establecer entre Colombia y la entonces Regencia mexicana relaciones amistosas y tratar de concertar un Tratado de Amistad, Unión, Liga y Confederación, que garantizase sus respectivas independencias, asegurase la determinación de los límites territoriales sobre principios equitativos y promoviese la reunión de una Asamblea General de Plenipotenciarios de todos los Estados hispanoamericanos independientes.” (SILVA OTERO, Arístides. 1967, pp.57)
Sin embargo Santa María llega a territorio mexicano en marzo de 1822 y en Mayo tuvo un altercado, ya que se negó a reconocer al recién proclamado Agustín de Iturbide como emperador de México, suspendiéndose entonces las negociaciones y postergándose hasta 1823 cuando Iturbide es derrocado.
México nombra a un nuevo canciller, Don Lucas Alemán, quien maravillado con el ideal de Bolívar y tras las negociaciones pertinentes firma el Tratado de Amistad, Unión, Liga y Confederación, propuesto por Santa María, que fue ratificado por ambas partes modificando el Art. X, XI y XIV.
Adicionalmente se negocia un Tratado de Comercio con el Secretario de Estado y Hacienda, el cual no es ratificado por Colombia, y se designo también un representante mexicano permanente en Bogotá.
  • Congreso de Panamá

Luego de las misiones diplomáticas y negociaciones llevadas a cabo por la Gran Colombia alrededor de América Latina desde 1820, comienzan los preparativos para el Congreso de Panamá donde finalmente se reunirían todas las nacientes Repúblicas del continente. Bolívar envía el 7 de Diciembre 1824 las invitaciones para este Congreso y el 22 de Junio de 1826 es instalado el Congreso, al cual asistieron: Gran Colombia, Perú, México y las Provincias Unidas de Centroamérica.
Este Congreso no logró unificar los ideales de todas las naciones participantes por lo que Bolívar vio con gran decepción estos resultados, que mas tarde jugarían un papel importantes en los hechos que llevaron a la ruptura de la Gran Colombia.

6. Bibliografía
TEXTOS
  • BELAÚNDE, Víctor Andrés.“Bolívar y el pensamiento político de la Revolución Hispanoamericana”, 2a. Edición, Cultura Hispánica, Madrid, 1959. (pp. 169-225)
  • LIÉVANO AGUIRRE, Indalecio. “Bolivarismo y Monroísmo”. Ed. Revista Colombiana. Bogotá. (pp.7-121)
  • SILVA OTERO, Arístides: “La Diplomacia Hispanoamericanista de la República de Colombia”. Ediciones U.C.V, Caracas, 1967. (pp. 6-66)
  • BOLÍVAR, Simón. “Obras completas” (I tomo). Editorial Piñango, Caracas.
  • LYNCH, John. “Las Revoluciones Hispanoamericanas, 1808-1826”. Barcelona, Editorial Ariel, 1976.
  • Colección de Anales Diplomáticos de Venezuela. Editada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Tomos I, II y III.

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SILVA OTERO, Arístides: “La Diplomacia Hispanoamericanista de la República de Colombia”.
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Daniela Salazar C.I 17.977.715
Vanessa Daza C.I 17.856.677