FRONTERA OCCIDENTAL: DELIMITACIÓN DE ÁREAS MARINAS Y SUBMARINAS: EVOLUCIÓN EN LAS POSICIONES DE NEGOCIACIÓN Y DE LOS INTERESES
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INTRODUCCIÓN: “EL NUEVO DERECHO DEL MAR”

En 1945, la Segunda Guerra Mundial estaba culminando y “(…) el Presidente Truman había hecho unas «proclamaciones», reivindicando en forma unilateral, la soberanía de los Estados Unidos a la plataforma continental, es decir, al suelo y al subsuelo del lecho marítimo que se prolonga más allá de sus costas, y a la explotación de sus riquezas, especialmente del petróleo. Esto rompió con la tradición secular de los espacios marítimos, más allá de las millas internacionalmente aceptadas de mar territorial … creando además, la necesidad de delimitar áreas marinas y submarinas exteriores al mar territorial y a las aguas interiores.”. (Olavarría, J. (1988); p. 65). A su vez, dio cabida a una serie de esfuerzos por parte de los organismos internacionales “(…) por confeccionar medidas multilaterales que unificarán en la medida de lo posible, normas y principios (…)” (Ídem) que conlleven a una forma más armoniosa.
Esto es lo que se ha denominado el "Nuevo Derecho del Mar", “(…) que en el mundo americano (…) se denota (…) en la “Resolución 84” de la X Conferencia Interamericana de Caracas de 1954, (…) y (…) que a su vez llevó a los “Principios de México sobre el Régimen Jurídico del Mar” de 1956 y a la Resolución de Ciudad Trujillo” de ese mismo año (...) condicionando además, (…) las reformas tanto venezolanas como colombianas a su legislación sobre el mar territorial.”. (Olavarría, J. (1988), p. 66).
En los años que transcurrieron desde el Laudo Suizo al Tratado de Cúcuta de 1941, Venezuela continuaba ejerciendo pleno dominio e imperio sobre la totalidad de las aguas del Golfo de Venezuela, sin salvedad, protesta u oposición de Colombia, como los prueban los diversos actos oficiales, tales como los decretos ejecutivo de septiembre de 1939, cuando el gobierno de Venezuela, al declarar su neutralidad en la II Guerra Mundial, cierra el Golfo de Venezuela y las declara aguas interiores. (Olavarría, J. (1988), p. 53).





MARCO I

I ETAPA (1950-1963): LOS MONJES

Línea Boggs
“En el año 1951, el Embajador de Colombia, Eduardo Zuleta Ángel, establece contacto con el geógrafo norteamericano Whittemore Boggs y le hace una consulta acerca de cuál sería el método adecuado para la delimitación de áreas marinas y submarinas del Golfo de Venezuela, teniendo en cuenta de que Colombia poseía un pequeño tramo costera en él”. (Olavarría, J. (1988), p. 56). Boggs examina esto y desarrolla un ejercicio cartográfico tomando como base la “equidistancia” (…) que no es más que la línea media (…) y respecto al curso de dicha línea, (…) este geógrafo norteamericano (…) establece dos variantes: una máxima denominada “línea jurisdiccional normal”, partiendo del supuesto de la soberanía colombiana sobre los islotes de Los Monjes y otra mínima, que parte del supuesto de la soberanía venezolana sobre Los Monjes.". (Olavarría, J. (1988), p. 56). Esto lo publica en Bogotá en la revista “American Journal of Internacional Law”.
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[Elaboración propia]
En 1951, se promulgó en Caracas un Decreto donde se determinaban las jurisdicciones de las Capitanías de Puerto de Venezuela de Los Monjes. A raíz de esto, surge la denominada “crisis de Los Monjes” en el año de 1952, cuando Colombia amenaza con ocupar a estos islotes, dando pie a que Venezuela considerara por medio de su Canciller Luis Emilio Gómez Ruiz la “indiscutible” soberanía venezolana sobre dichas islas y a que se tomara militarmente dichos islotes bajo la gestión del presidente Pérez Jiménez. “Un mes después, se dio aviso oficial de la instalación por Venezuela, de un faro en el <Monje Sur>".(...). (Olavarría, J. (1988), p. 64); y concluye con un intercambio de notas diplomáticas entre el Canciller de Colombia Juan Uribe Holguín y el Embajador de Venezuela Luis Gerónimo Pietri, según las cuales el Gobierno de Colombia reconoce la plena soberanía venezolana de Los Monjes para 1960, adquiriendo así una importancia extraordinaria para lo que sería el comienzo del diferendo.


Venezuela responde, que a partir de 1952 está consciente de dos cosas: 1) sabe que Colombia tiene una hipótesis y que es válida a nivel internacional, porque mientras no haya acuerdo de delimitación, los Estados tienen derecho a extenderse hasta el 50% de su proyección, es decir, Colombia tenía derecho de extenderse a la línea mínima de Boggs, si no hay acuerdo y 2) durante el gobierno de Raúl Leoni (1964-1969), Venezuela invita a Colombia a negociar, para llegar a una salida al problema del Golfo. El interés de Venezuela de promover las negociaciones era porque ya, junto a Colombia, habían suscrito el Tratado de No Agresión, Conciliación, Arbitraje y Arreglo Judicial de 1939, por medio del cual se expresa que si llegase a existir algún tipo de diferencia, tendría que acudir a una comisión de conciliación y procedimientos de solución pacífica de controversias.
Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Ginebra, 1958)
En 1958, las Naciones Unidas luego de varios años de esfuerzos, logran organizar la Primera Convención Sobre el Derecho del Mar celebrada en Ginebra y de donde salieron cuatro convenciones multilaterales, entre ellas: 1) Convención sobre Alta Mar, 2) Convención sobre el Mar Territorial y Zona Contigua; 3) Convención sobre Pesca y Conservación de los Recursos Vivos de la Alta Mar y 4) Convención sobre la Plataforma Continental.
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De acuerdo a Olavarría, la posición de Venezuela en cuanto a esto, fue firmar y ratificar estas cuatro convenciones de Ginebra, pero hizo la salvedad expresa de sus disposiciones sobre la delimitación y anchura del mar territorial y zona contigua, y no firmó además el Protocolo Adicional de Arbitraje Obligatorio (arbitraje en caso de controversias en la delimitación de espacios marítimos).
En lo que se refiere a la Convención sobre la Plataforma Continental, se reservó el Artículo 6, que establece en su parágrafo 1 que “cuando una misma plataforma continental sea adyacente al territorio de dos o más Estados cuyas costas estén situadas una frente a otra, su delimitación se efectuará por acuerdo entre ellos” (...). (Monroy, G. (1989), p. 129). Asimismo, se reservó el Artículo 12 respecto al Mar Territorial y la Zona Contigua, que se refiere a la limitación de no poder extender el mar territorial más allá de una línea media, determinada de manera tal, que todos sus puntos sean equidistantes de los puntos más próximos de las líneas de base, a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial, así como los párrafos 1 y 2 del Artículo 24,que contemplan similares disposiciones para determinar la zona contigua.
Mientras que para 1961, la posición de Colombia radicó en incorporar a su legislación interna la Convención de Ginebra Sobre la Plataforma Continental y en 1963, la Convención Sobre Pesca, pero no firma la Convención Sobre Alta Mar ni la Convención Sobre el Mar Territorial.

II ETAPA (1964-1968): CONCESIONES PETROLERAS

En los años sesenta, se desata un boom en el mundo petrolero y una intensa actividad exploratoria. La mayoría de los países productores de petróleo, no habían aún nacionalizado el petróleo y en esta época, la cuenca geológica del Golfo es explorada. A razón de esto, “en 1960, Colombia modificó su Ley de Hidrocarburos de 1955, con el propósito de interesar a las empresas transnacionales a explorar posibilidades petroleras” (…).(Olavarría, J. (1988), p. 75) y una de estas posibilidades era propiamente la cuenca del Golfo de Venezuela. Por lo tanto, se hace uso de la línea Boggs para otorgar en octubre de 1964 concesiones a las empresas trasnacionales en las aguas interiores venezolanas.
Luego de un intento de discreta disuasión, el gobierno de Raúl Leoni protestó de manera oficial por medio de una nota del Canciller de Venezuela Iribarren Borges del 4 de marzo de 1968, y de hecho congeló y anuló el valor jurídico y económico de las concesiones petroleras otorgadas por Colombia en aguas interiores venezolanas y desconoció los fundamentos de la línea Boggs.
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III ETAPA (1969-1972): NEGOCIACIONES DE SOCHAGOTA E INICIO DEL MODUS OPERANDI

Esta tercera etapa comienza en 1969, donde resulta electo el Presidente Rafael Caldera y se celebra el Sesquicentenario de la Batalla de Boyacá. Luego de terminadas las ceremonias, el Presidente Caldera junto a Lleras Restrepo realizan una “Declaración Conjunta” en la cual, en su noveno punto, acuerdan proseguir de manera “razonable” las conversaciones para la delimitación de las áreas marinas y submarinas.
Al reunirse con su homólogo, Lleras Restrepo, en la ciudad colombiana denominada Sochagota, se discuten el tema del “diferendo marítimo” y la conceptualización a nivel binacional de la palabra “equidad” (propio del Presidente Caldera), es decir, ya no se partía de un análisis meramente técnico, sino que se le va a buscar una fórmula que no es únicamente “mitad y mitad”, sino donde cada quien obtenga lo que le corresponde, y esto es lo que constituye la “posición oficial de Venezuela”.
Es aquí donde surge la “Declaración de Sochagota”, el 9 de agosto de 1969 entre los mandatarios anteriormente mencionados, y donde el presidente Caldera expresa “(…) la conveniencia de proseguir (…) conversaciones tendientes a buscar soluciones justas y equitativas para delimitar las áreas marinas y submarinas entre los dos países”. (Nweihed, K. (1995), p. 116).

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Esta declaración, constituye el primer documento público oficial que admite la existencia de conversaciones para delimitar “aéreas marinas y submarinas”, sin mencionar en ningún momento el Golfo de Venezuela, y haciendo énfasis en que se trata de “(…) delimitar áreas, con base a la justicia y a la equidad, es decir, no de repartir que es lo que se hace por el método de la equidistancia”. (Olavarría, J. (1988), p. 79).






Incidente en el Monje Sur (1969)
Más tarde, ocurre un incidente en octubre de 1969, donde una embarcación con nombre de Pedro Gual de “(…) Policía Fiscal Colombiana ancla sin permiso en el “Monje Sur”, (…) hecho (…) que es protestado por el Gobierno de Venezuela, (…) y (…) a lo cual el Embajador Germán Arciniegas responde que la nave había anclado en busca de socaire, y que (…) a su vez, (…) los guardacostas aduaneros colombianos tenían orden de no penetrar en el mar territorial de los países sin permiso previo.” (Olavarría, J. (1988), p. 79).
La forma de solución de tal incidente, propia de Germán Arciniegas, concluye en 1970 mediante un acuerdo “modus operandi” para las conversaciones. Este “modus operandi” “(…) establecía que las negociaciones serían confidenciales, sin prioridad ni relación en los temas y las explicaciones, posiciones o proposiciones hechas no obligaban a las partes ni podían ser invocadas posteriormente y en caso de llegarse a un acuerdo final, éste sería sometido a los trámites constitucionales para su perfección”. (Olavarría, J. (1988), p. 80).
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Segunda crisis de Los Monjes (1970)
Comienza con las primeras sesiones de Roma, y continúa con una breve “(…) etapa de enfrentamiento público en la prensa de Caracas y de Bogotá” (…).(Nweihed, K. (1995), p. 121). En esta segunda crisis de Los Monjes, “(…) Bogotá intentó desconocer la validez de la nota diplomática del 22 de noviembre de 1952, en la que Colombia reconocía definitivamente la soberanía venezolana sobre Los Monjes”. (Ídem).
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Posiciones iniciales de Colombia y Venezuela
Colombia
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Venezuela
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[Elaboración propia]



En enero de 1972, el Dr. Carlos Sosa Rodríguez renunció y el gobierno de Colombia ahora, bajo la Presidencia de Misael Pastrama, dio por terminada las conversaciones.

IV ETAPA (1975-1979): HIPÓTESIS DEL CONDOMINIO DE LÓPEZ-MICHELSEN O HIPÓTESIS PÉREZ-LÓPEZ

“La Sentencia del 20 de febrero de 1969, de la Corte Internacional de Justicia, que desbarató la precaria base en la cual se sustentaba la tesis de la “línea Boggs”; y el punto muerto en el cual había concluido las conversaciones de Roma, iniciadas en 1970, durante el gobierno de Rafael Caldera, hizo que la Cancillería colombiana se viera en la necesidad de reformular su pretensión y buscar otras razones y fundamentos para lograr tomar una parte del Golfo de Venezuela (…)”.(Olavarría, J. (1988), p. 98).
De esta manera, “la situación comenzó a adquirir un giro radical a partir del 20 de julio de 1975, cuando el Presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen, dirigiéndose a la Legislatura Ordinaria del Congreso de Colombia, pronunció un discurso que habría de modificar, sin previo aviso, los parámetros de la negociación en torno al diferendo. Por primera vez, (…) se muestra (…) públicamente un nuevo enfoque de solución (…) que consiste (…) no sólo en delimitar las áreas en cuestión, sino en el cierre del Golfo de Venezuela frente a terceros, para que una nueva entidad marítima colombo-venezolana, convertida en condominio, surgiera (…) para el beneficio y el progreso de ambas naciones.” (Nweihed, K. (1995), p. 138).
Este condominio de los dos Estados en el Golfo, se basaba principalmente “(…) en una especie de préstamo que Venezuela le hiciera a la hermana y vecina República de la “historicidad” suya en el Golfo de Venezuela, a fin de acomodarla a su lado con la mitad de los derechos, cuando todo el perímetro de costa de la vecina República no alcanza más del cinco por ciento del total.” (Nweihed, K. (1995), p. 139).
La hipótesis se refería a dos aspectos: 1) delimitación de áreas marinas y 2) explotación conjunta de áreas submarinas.

  1. “En el plano de la delimitación, Colombia aparecía abandonando totalmente su reclamación a la soberanía al sur de la línea de cierre del Golfo sobre el paralelo de Castilletes, a la par que reconocía la condición de aguas interiores venezolanas a las ubicadas al sur de dicho paralelo. De un punto intermedio sobre este paralelo partirá una línea sesgada hacia el norte donde se encontrará con el mar territorial de Los Monjes al sureste. Además, se le reconocerá a Colombia doce millas de mar territorial frente a la Guajira y siete al archipiélago de Los Monjes, por haber tomado en cuenta la tesis que adscribe una mayor extensión de aguas jurisdiccionales a la masa continental terrestre frente a las islas. El mar territorial de Colombia bordeará la corona de la Guajira por Punta Espada, y se internará al este de Castilletes hasta tocar la propia línea de cierre arriba mencionada”. (Nweihed, K. (1995), p.142).
  2. Mientras que en el plano “(…) de la explotación conjunta, ambos países crearían sendas empresas mixtas, las cuales actuarían por separado de modo que en el área venezolana la compañía mixta tendría un capital del 51% venezolano y 49% colombiano, en tanto que la empresa destinada a operar en el área colombiana tendría un capital del 51% colombiano y 49% venezolano”. (Nweihed, K. (1995), p. 142).

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[Elaboración propia]
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El 24 de julio de 1976, el Presidente Pérez y López Michelsen se volvieron a encontrar en Carabobo y en la declaración conjunta del Arauca, firmada por ambos mandatarios, el primer punto hacía referencia contundente al diferendo al estipular: (…) “los mandatarios reiteraron su decisión de proceder a la pronta demarcación de sus áreas marinas y submarinas”. (Nweihed, K. (1995), p.143). La firma de dicho acuerdo se frustró por parte del consenso interno en Venezuela. Tal como lo dice el juicio de Arturo Sosa, director de la revista “Sic”: “Esta posición significa un grave retroceso respecto de la posición oficial sostenida antes por Venezuela. Se trataba de una tesis imprecisa en muchos puntos, que no les daba suficiente peso a los argumentos de tipo histórico y geográfico que avalan la posición anterior venezolana (…)”. (Nweihed, K. (1995), p. 145).
“No obstante, de ninguna manera se puede ocultar que Colombia ha registrado un nuevo triunfo en su diplomacia de negociación fronteriza, y ello mediante el haber logrado modificar las bases de la negociación inicial, al mezclar el aspecto petrolero con una situación distinta como la delimitación de áreas marinas y submarinas al noreste del Golfo de Venezuela”. (…). (Nweihed, K. (1995), p. 146).

V ETAPA (1979-1981): HIPÓTESIS DE CARABALLEDA O PLANCHART-LONDOÑO

La quinta etapa de este proceso, se inicia en 1979, cuando los presidentes Herrera Campíns y Turbay Ayala, acuerdan reabrir las conversaciones congeladas de 1977. A mediados del 1979, se acuerda el “modus operandi” y se nombran a los negociadores para cada país; el de Colombia, bajo la dirección del Coronel Julio Londoño y en Venezuela, con los doctores Gustavo Planchart y Luis Herrera Marcano. Los negociadores celebrarían sesiones formales, en el transcurso de un año: la primera en Medellín en octubre de 1979 y la última en Caraballeda en octubre de 1980, dando inicio a partir de ese momento al período de consulta.
Dentro las etapas que llevaron al próxima desarrollo de la hipótesis de Caraballeda, se destacan 6, las cuales son: Primera Ronda en Medellín, Colombia; Segunda Ronda en Puerto La Cruz, Venezuela; Tercera Ronda en Cali Colombia; Cuarta Ronda en Puerto Ordaz, Venezuela; Quinta Ronda en Cartagena, Colombia y Sexta Ronda Caraballeda, Venezuela. De todas estas, se puede decir que las más importantes la constituyen la Quinta Ronda, puesto que los puntos más importantes para determinar el acuerdo respecto al cierre del Golfo, eran: “1) El Golfo quedará cerrado frente a terceros países, declarándose mar interior exclusivamente de Colombia y Venezuela; 2) Los dos gobiernos establecerán una serie de normas para la explotación de la riqueza ictiológica del Golfo; 3) El paso de embarcaciones comerciales y militares será controlado por ambos países a través de disposiciones que tienen relación con tratados sobre plataforma continental; 4) Una línea imaginaria trazará las delimitaciones entre los dos países en las aguas del Golfo de Venezuela”. (Nweihed, K. (1995); p. 201).
Así como la Sexta Ronda, donde Luis Herrera Campíns hizo pública la posición de Venezuela, al anunciar que la firma del convenio sólo sería posible si se logra un consenso.
Más tarde, los negociadores se dirigieron al Canciller José Alberto Zambrano Velasco, en la carta del 20 de octubre de 1980, donde le describían las bondades del acuerdo y enfatizan los aspectos del mismo. El presidente Herrera, se reunió con los editores y directores de diversos medios de comunicación social y les concedió los documentos. Esto significaba que era la primera vez en la historia de la diplomacia en América Latina, que un presidente consignaba en manos de los interlocutores, los documentos propios de la negociación limítrofe, que, durante 13 años se había tratado con la mayor discrecionalidad posible.Es así como ocurre un viraje dinámico, como lo refiere Nweihed, Kaldone a la cuestión del diferendo al sacarlo a luz de la opinión pública, y se inicia el proceso de consulta nacional.
El presidente mantuvo su palabra:
“Yo he venido prometiendo al país que vamos a hacer un tratamiento especial a esta cuestión de la delimitación de las áreas marinas y submarinas con Colombia. Y que todo lo que vamos a hacer a la luz del día, aún cuando en toda la negociación de carácter internacional existen materias reservadas y discretas… la firma del convenio sólo será posible si se logra el consenso. Si hay consenso, el acuerdo se firma; si no hay consenso, el acuerdo no se firma”. (Nweihed, K. (1995), p. 204).
El presidente de la República, bien sea, directamente, o a través de sus colaboradores, tanto el canciller Zambrano, como el Ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gonzalo García Bustillos, hace llegar el proyecto a los distintos sectores de las fuerzas vivas, así como de la opinión pública, Academias Nacionales, el Alto Mando Militar, Federación de Cámaras de Industria y Comercio (Fedecámaras), universidades nacionales, colegios profesionales (médicos, abogados, ingenieros, entre otros) y a ciertos personajes de la Cancillería de la República.

Descripción de la hipótesis
La hipótesis de Caraballeda, fue bautizada con el nombre de “Planchart-Londoño” y está constituida por un preámbulo, varios considerandos (que representan los anhelos de las dos naciones) y siete artículos sustantivos, con una breve descripción de los cinco tramos de la línea.
Los artículos son los siguientes:
Artículo 1º: El trazado de la delimitación entre Colombia y Venezuela. “El preámbulo anuncia la delimitación de áreas marinas y submarinas que comprenden: aguas interiores, mares territoriales, plataformas continentales, zonas económicas exclusivas y cualesquiera otras que hayan sido o puedan ser establecida por las partes, de conformidad con el Derecho Internacional.”. (Nweihed, K. (1995), p. 208). En este se describen los cinco tramos respecto a las fronteras, los cuales son:
Tramo 1: A partir del punto A (Castilletes), siguiendo por el paralelo hasta el punto B (igual distancia entre ambas costas).Tramo 2: Desde el punto B, siguiendo por la línea media (entre Paraguaná y la Guajira) hasta el punto C.Tramo 3: Desde el punto C hasta el D en línea tangente a la circunferencia de 4 millas, teniendo como centro el Monje Sur.Tramo 4: Del punto D hasta encontrar el meridiano º71, 21’ oeste en el punto E.Tramo 5: Desde el punto E siguiendo el meridiano ya mencionado, hacia el norte hasta llegar al límite con la República Dominicana.
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Artículo 2º: El cierre del Golfo frente a terceros. Se procedería a efectuar la operación “cierre”, teniendo al Monje Norte por vértice. De acuerdo a Nweihed, K. (1995) “se trazan dos líneas principales: una desde Punta Macolla en Paraguaná (…) hasta el Monje Norte, y desde este punto en otra línea recta no hasta Punta Espada, la entrada natural del Golfo por el lado oeste, sino más al norte en el Cabo Chichibacoa.” (p. 209). Aquí, cada parte se hacía responsable de establecer tales líneas dentro de su respectiva jurisdicción, y las aguas comprendidas entre éstas y las costas, serían aguas interiores de cada uno.
Artículo 3º: El régimen de navegación y paso. De acuerdo a las normas del Derecho Internacional, cada parte establecería el paso inocente por sus aguas interiores para:
“1. Los busques mercantes de cualquier nacionalidad que se dirijan a puertos de una u otra de las Partes o que, provenientes de ellos, se dirijan a espacios marítimos diferentes.
2. Los busques de guerra y demás buques de Estado destinados a fines no comerciales pertenecientes a Venezuela o a Colombia que se dirijan a aguas interiores de su propio país o que, procedentes de ellas, se dirijan a espacios marítimos diferentes.
3. Los busques de bandera venezolana o colombiana de propiedad pública o privada destinados a fines comerciales, incluyendo el transporte o el aprovechamiento de recursos naturales, que:
a) Procedentes de puertos o de aguas interiores de una de las partes, se dirijan a puertos de la otra o a espacios marítimos diferentes, o
b) Procedentes de espacios marítimos diferentes se dirijan a aguas interiores del Estado cuyo pabellón enarbolan.”. (Nweihed, K. (1995), p. 208).
Y otros dos parágrafos de suma importancia, que invocan el Derecho Internacional:
“Parágrafo 1º: Los buques que ejerzan el derecho de paso inocente a que se refiere el presente artículo, deberán observar las leyes y reglamentos que dicte el Estado respectivo para efectos de la seguridad de la navegación, prevención de la contaminación y demás materias previstas en el Derecho Internacional.
Parágrafo 2º: El paso contemplado en el presente artículo deberá efectuarse por una vía directa adecuada a las conveniencias de las navegación y ser rápido e ininterrumpido. Los busques no podrán detenerse ni fondear sino en los casos previstos en el Derecho Internacional.”. (Nweihed, K. (1995), p. 210).
Artículo 4: Yacimientos comunes de hidrocarburos. Se expresa que en caso de que un yacimiento de hidrocarburo se extendía a ambos lados de la línea de delimitación establecida en el presente tratado, cada parte deberá realizar la explotación y explotación del yacimiento dentro de sus propias áreas marítimas y podrá participar por mitad en los hidrocarburos extraídos de éste, pero asumiendo los costos que sean necesarios.
Asimismo, cuando una de las partes estimara que un yacimiento explotado o explorado por la otra parte, se extiende a la línea de su lado de delimitación, deberá notificarlo a la otra, y una vez hecho esto, intercambiarán información sobre el caso y realizarán un mutuo acuerdo de los estudios, exploraciones, procedimientos, entre otros.
Artículo 5º: Las siete materias de interés común. Se establece la norma de negociar acuerdos sobre materias de interés común respecto a las áreas delimitadas en el acuerdo. Dentro de estas materias, se encuentran: la pesca, el aprovechamiento y protección de los recursos vivos, la seguridad de la navegación, la navegación deportiva y turística, la disminución de la contaminación del medio marino, el tendido de tuberías y viables, así como la investigación científica.
Artículo 6º: Solución de controversias. Se plantean dos vertientes respecto a la solución de posibles diferencias que pudieren surgir con relación a la interpretación y ejecución de tratado: 1) conforme con las disposiciones pertinentes de los tratados en vigor entre las partes, y 2) conforme a los demás medios de solución pacífica reconocidos en el Derecho Internacional.
Artículo 7º: Procedimientos constitucionales y entrada en vigor. El tratado será sometido para su aprobación a los debidos procedimientos constitucionales de cada parte, y entrará en vigor al momento de efectuarse el intercambio de los instrumentos de ratificación.

Posición legal y “conveniente" de Venezuela
1º El trazado de la delimitación entre Colombia y Venezuela. Respecto a los cinco tramos que establece este artículo y que constituyen la línea divisoria, se presentaron diversas objeciones a saber:
El jefe del grupo negociador en el período presidencial de Rafael Caldera, Carlos Sosa Rodríguez, defendía la prolongación de la dirección general de la frontera terrestre a través de tres argumentos: “(…) primero, divide en partes casi iguales el área de solape de los mares territoriales de ambos países; segundo, es un método de delimitación consagrado en el Derecho Internacional entre otros métodos aceptados para delimitar mares territoriales; y tercero, coincide con la línea hasta la cual Venezuela siguió ejerciendo su soberanía, después de que en 1922 aceptara definitivamente a Castilletes como punto de partida en la frontera terrestre.”. (Nweihed, K. (1995), p. 223).
Respecto a la ubicación del punto B, el negociador Isidro Morales Paúl, señaló que “(…) la equidistancia aplicada entre la Guajira y Paraguaná resultó con darle a Venezuela 24 millas náuticas para 36 a Colombia, sobre la extensión del paralelo de Castilletes.”. (Nweihed, K. (1995), p. 223).
El punto C, había sido criticado por El Movimiento Electoral del Pueblo, tomando como base de que “(…) Venezuela no está obligada por la Convención de Ginebra a aceptar la línea de equidistancia.”. (Nweihed, K. (1995), p. 224).
La Academia de Ciencias Políticas y Sociales, por su parte, tampoco entendía por qué el tramo 3 iba desde el punto C hasta el punto D, en línea tangente a una circunferencia de 4 millas que tenía por centro el Monje Sur. Añade además, que desde el comienzo de las negociaciones, se había hecho público que “(…) el punto equivalente al hoy llamado D quedaría equidistante del Monje Sur y de la costa colombiana”. (Nweihed, K. (1995), p. 224).
Y por último, respecto al punto E, el Dr. Isidro Morales Paúl, quien negoció la delimitación con la República Dominicana, expresó que “(…) la protección de la línea hacia el Caribe medio, en su concepto, debe seguir el meridiano 71º 24’, con lo cual coincidiría con el punto negociado con la República Dominicana, y no el mediano 71º 21’, tal como aparece en el proyecto.”(…). (Nweihed, K. (1995), p. 224).
2º El Cierre del Golfo frente a terceros
Según Nweihed, Kaldone, la idea del cierre bilateral del Golfo de Venezuela frente a terceros no era más que otra versión de la idea del ex presidente López Michelsen.
“El cierre conjunto del Golfo no sólo favorece a los intereses de Colombia a cambio de ventajas teóricas que Venezuela percibiría, sino que es contrario al Derecho Internacional.”. (Nweihed, K. (1995), p. 225).
El Movimiento Electoral del Pueblo había expresado “(…) que no veía muy claras las ventajas que a Venezuela pudiera reportarle el cierre del Golfo como aguas interiores y por el contrario “pensamos (…) que ello consolida la soberanía colombiana sobre las porciones que puedan corresponderle”. El Movimiento Al Socialismo (MAS) también ha objetado este punto.”. (Nweihed, K. (1995), p. 229).
La Academia Nacional de la Historia también objetó el cierre del Golfo, tomando como base un criterio que parte del principio de que las líneas externas de las aguas interiores, en zonas que no correspondan a la delimitación en proyecto, debían ser establecidas en decisiones soberanas y bilaterales de Venezuela.
3º Régimen de navegación y paso inocente
La figura de paso inocente por las aguas interiores que el proyecto de Caraballeda consagra, “(…) no existe en el Derecho Internacional. Desde luego, no se trata de negar la vigencia del paso inocente en el mar territorial de los Estados costeros, régimen jurídico respetado por las naciones marítimas y, por lo demás consagrado en la Convención de Ginebra sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua.”. (Nweihed, K. (1995), p. 231).
El profesor Luis Herrera Marcano toca el tema cuando expresa “(…) que en las aguas venezolanas al sur de Castilletes existe paso de buques mercantes de todas las nacionalidades por concesión venezolana.” (Nweihed, K. (1995), p. 232).
Por otra parte, “(…) hoy por hoy, las aguas archipielágicas de Los Monjes tienen carácter de interiores y punto. De acuerdo a la hipótesis, no perderían esta condición, pero Colombia adquiriría dentro del archipiélago el derecho al paso inocente.”. (Nweihed, K. (1995), p. 233).
El Dr. Isidro Morales Paúl, por su parte, expresó que este régimen de “paso inocente” “(…) no garantizaba suficientemente la navegación, ya que podía ser interrumpido por razones de seguridad.”. (Nweihed, K. (1995), p. 234). Mientras que el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, Rafael Sureda Delgado, expresó que dicho paso inocente “(…) quedaría sujeto a las leyes y reglamentos del Estado respectivo para efectos de la seguridad de la navegación y prevención de la contaminación.” (…).(Nweihed, K. (1995), p. 235).
4º Yacimientos comunes de hidrocarburos: la cláusula petrolera
Este artículo suscitó numerosas críticas de todos: derecha e izquierda, empresarios y obreros, expertos, entre otros. La razón era que el ciudadano común sabía que la economía de su país dependía plenamente del petróleo
La carta dirigida al presidente de la República por la Sociedad Venezolana de Geólogos en conjunto con la Sociedad de Ingenieros Petroleros de Venezuela, expresa que este artículo no posee fundamentos técnicos y se alega a su vez, de las normas reconocidas internacionalmente en materia de yacimientos unificados.
Por otra parte, el experto petrolero Aníbal R. Martínez, expresó que “(…) el método de la división por mitad de los yacimientos de hidrocarburos que eventualmente pudiesen existir en el subsuelo, cortados por la línea de demarcación, jamás ha sido usado en la industria privada o en las delimitaciones internacionales.”. (Nweihed, K. (1995), p. 237).
De igual manera, publicistas e internacionalistas como Isidro Morales Paúl, Carlos Sosa Rodríguez, José Duque Sánchez, Emilio Figueredo Planchart, entre otros, desaprobaron este artículo. Más importante aún, había sido el frente rechazo del Ministerio de Energía y Minas.
5º Las siete materias de interés común
Las otras materias de interés común como: el régimen pesquero, el control de la contaminación marina, las investigaciones científicas o algún régimen especial de navegación, han ido apareciendo recientemente en ciertos tratados relativos a la zona económica exclusiva.
Sin embargo, “(…) la redacción del Artículo 5º no sugiere una relación taxativa entre el Acuerdo con sus cuatro primeros artículos y el contenido de este Artículo 5º, relativo a las siete materias de interés común.”. (Nweihed, K. (1995), p. 242). Además, muchos de los organismos anteriormente citados, también expresaron ir en contra de este de artículo, y prácticamente todos aquéllos que han abogado por la separación de la cuestión técnica a la cuestión jurídica de la delimitación.

Posición de Colombia
La posición inicial del gobierno colombiano es de solucionar y firmar pacíficamente dicho tratado, puesto que es éste quien propone los lineamientos y bases a seguir, por lo que, devino de gran desilusión, de acuerdo a Nweihed, Kaldone, la posición tomada por los grupos radicales venezolanos (demagogos y patriotas), ya que éstos eran capaces de arrastrar una parte sólida de la opinión pública. (Nweihed, K. (1995), p. 272).
Esta situación, creó otra situación paralela en Colombia que alegaba o aseguraba que ésta era quien resultaría perdiendo por las “generosas concesiones” que hacía a Venezuela y a su vez, estaban a favor de “(…) dar por terminadas las negociaciones, acudir el arbitraje o a la Corte Internacional y si fuese necesario, defender el “suelo patrio” con las armas”. (Nweihed, K. (1995), p. 272).
Por otra parte, también alegaron otras posiciones de partidos colombianos, quienes se sentían amenazados ante los venezolanos, dejando muy en claro que “no se dejarían atropellar”. Y más importante aún, Colombia hizo la aclaración de que en el Golfo había más de 20.000 mil millones barriles de petróleo en reserva, que ésta no pretendía renunciar.

MARCO II

Entrando a la situación regional y luego del fracaso de la hipótesis de Caraballeda, se puede decir que hubo un período de enfriamiento entre 1981-1987 respecto a la delimitación de las áreas marinas y submarinas, específicamente del Golfo. Cuando se tendía a “entibiar” las negociaciones, estuvo presente diversos episodios que no permitían una total conciliación, como: línea de base recta (Decreto de 1436), la cual tenía que ver que con la nueva publicación cartográfica de los límites colombianos respecto a las áreas marinas y submarinas, incluyendo el Golfo; el establecimiento de la III Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en Montego Bay, Jamaica (1982), a la que Venezuela no se suscribe y de donde surge la polémica distinción entre “rocas e islas”; reaparición del conflicto de Los Monjes, por la negativa de Colombia de no querer aceptar la completa soberanía de Venezuela sobre éstos (1986), así como los incidentes fronterizos promovidos por los irregulares (1986) y los incidentes pesqueros que dieron pie a lo que se conoce como la Crisis de Caldas (1987).
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VI ETAPA: TERCERA CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL DERECHO DEL MAR - MONTEGO BAY (1982)


El 30 abril de 1982, se votaba en Nueva York la III Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de Montego Bay, Jamaica. “(…) Venezuela, país hospedante de la primera sesión sustantiva que se llevó a cabo en Caracas en 1974, se vio entre los cuatro Estados que votaron en contra de la Convención y, con Turquía, entre los dos que así lo hicieron por adversar las disposiciones relativas a la delimitación”. (Nweihed, K. (1995), p. 316).
“Lo que Venezuela adversaba, era el contenido del artículo 15 (delimitación del mar territorial) y el de los artículos 74 y 83 (delimitación de la zona económica exclusiva y plataforma continental respectivamente), además del artículo 121 en su tercera parte relativa a la falta de definición adecuada al nuevo concepto de roca”. (Nweihed, K. (1995), p. 316).
Las razones por las cuales Venezuela no se suscribió a la Convención, fue porque no admitía reservas legales, y por otra parte, le daba carácter de obligatoriedad, según Nweihed, Kaldone (p.317) el acudir a terceros para procesos de conciliación, con la finalidad de solucionar definitivamente disputas limítrofes.
Con respecto a Colombia, ésta si firmó la Convención, pero durante los diez años transcurrido de su firma, no la ha ratificado.
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Delimitación del Mar Territorial y Zona Contigua en el Golfo de Venezuela. Esta Convención no es aplicable ni para Colombia ni para Venezuela, porque ninguno la ha ratificado. Como no hay tratado aplicable, se debe acordar la “costumbre internacional”. “Ahora bien, (…) la regla “acuerdo-equidistancias-circunstancias especiales” puede considerarse como costumbre internacional por el respaldo que tuvo en la Convención de 1982”. “(…) La delimitación de los mares territoriales en el (…) Golfo de Venezuela debe hacerse por la línea media observándose que no existen circunstancias especiales que justifiquen hacer uso de otro método”. (Monroy, G. (1989), p. 126).
En cuanto a la Zona Contigua, y como lo expresa Monroy, G. (1989), p. 127-128, “(…) no se puede aplicar ningún tratado porque no rige para ambos Estados el artículo 24, p.3 de la Convención sobre Mar Territorial y Zona Contigua ya que, como se ha dicho, Colombia no la ha ratificado y Venezuela hizo reserva expresa a este artículo”.
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Delimitación de la Plataforma Continental en el Golfo de Venezuela. Se destaca la diferencia entre la Convención de Ginebra de 1958 y la presente Convención, en donde la primera no distingue entre “islas” y “rocas”, en cambio la segunda, sí hace la diferencia entre los términos anteriormente mencionados, al no otorgarle a las rocas ni plataforma continental ni zona económica exclusiva. (…) “Esto significa que la presencia de los islotes o rocas llamados “Los Monjes” no tiene ninguna influencia en la delimitación de los espacios marinos, abstracción hecha de la necesidad de otorgar algún mar territorial a tales rocas.” (…). (Monroy, G. (1989), p. 136). Tal distinción entre “rocas e islas” se estableció en el artículo 121 de la presente Convención.
Delimitación de la Zona Económica Exclusiva en el Golfo de Venezuela. Surge el concepto de “zona económica exclusiva” en dicha Convención.
Se puede decir que al no reconocerse a Los Monjes como islas y por ende, no tener Zona Económica Exclusiva ni Plataforma Continental, no tiene pleno efecto ni derecho a la plenitud de los derechos.
Antes de Montego Bay, cualquier roca constituía una isla y luego de esto, islas con capacidad de generar plataformas y Zona Económica Exclusiva solamente son aquéllas que tengan capacidad de hábitat humano y subsistencia económica.
Tal como expresa Monroy, G. (1989), el artículo 74, parágrafo 1 expresa: “La delimitación de la Zona Económica Exclusiva entre Estados con costas adyacentes o situadas frente a frente se determinará por acuerdo entre ellos sobre la base del derecho internacional, a que hace referencia en el artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, a fin de llegar a una solución equitativa”. (p. 138).
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VII ETAPA (1985-1987): CRISIS DEL CALDAS


En noviembre de 1986, el gobierno de Colombia había enviado una comunicación al gobierno de Venezuela, en donde se planteaba la necesidad de una nueva ronda de negociaciones entre ambos países, a través de la creación de una comisión bilateral, y si “(…) esto no prosperaba y no se lograba un acuerdo, se proponía acudir a la Corte Internacional de la Haya para dirimir las diferencias.”. (…). (Romero, Carlos. (2006), p. 195).
Más tarde, y exactamente un año después, Colombia nombró de forma unilateral a sus representantes en la comisión conciliadora ya propuesta y propuso a Venezuela a nombrar a los suyos. Venezuela respondió que no tenía apuro en reanudar las conversaciones y el 12 de mayo de 1987 rechazó contundentemente la propuesta colombiana.
Este rechazo, llevó a Colombia a explorar por vías militares el asunto, y tuvo efecto a través de la colocación de la corbeta ARC Caldas en aguas territoriales venezolanas al sur de Castilletes. El desplazamiento de la corbeta colombiana activó ciertas medidas de emergencias por parte de cada gobierno y el envío de tropas de ambos países a la frontera común. Es aquí cuando se inicia el incidente que se explica a continuación:
  • El 9 de agosto de 1987, la corbeta ARC Caldas se posiciona en 11*46’ Norte de latitud y 70*53’ Oeste de longitud, aguas territoriales venezolanas. El comandante de la corbeta ARC Caldas se comunica con la patrullera venezolana Libertad, que se encontraba en la zona, y le conmina a desalojar la zona económica exclusiva de Colombia. A esto, la patrullera Libertad le contesta que no existe tal zona económica exclusiva colombiana y replica que se encuentra en aguas territoriales venezolanas.
  • La nave Libertad se posiciona a 450 mts paralelos a la ARC Caldas.
  • Esa tarde, la fragata ARV Brion viene en reemplazo de la Libertad y vigila a la ARC Caldas mientras esta se enrumba hacia el norte.
  • El embajador Colombiano para la época, Carlos L. Simmonds, ante la OEA, al explicar lo sucedido, expone que el ARC Caldas se encontraba era en la posición 12*04` Norte de latitud y 70*51’ Oeste de longitud.
  • Esa noche, la corbeta ARC Caldas permaneció en el Cabo de la Vela.
  • El 10 de agosto, se dirigió a Puerto López (costa colombiana) para reanudar la vigilancia de la pesca en el área.
  • La ARC Caldas, alega haber detectado a 2 embarcaciones venezolanas en plena pesca frente a Puerto Bolívar, donde las amonesta.
  • El 11 de agosto, la ARC Caldas se vuelve a colocar al sur del paralelo de Castilletes, donde es avistada por la patrullera venezolana Independencia; se reanudan las discusiones y desde Los Monjes viene hacia el encuentro la ARC Brion en reemplazo de la Independencia.
  • El 12 de agosto, 2 turbo-jets venezolanos se dirigen hacia el ARC Caldas, y sobrevuelan la zona.
  • Esa misma tarde, se coloca al lado de la corbeta, la fragata ARV General Urdaneta, procede a iluminarla y ordena a su helicóptero sobrevolar a la ARC Caldas.
  • La patrullera ARV Libertad se presenta en reemplazo de la ARV General Urdaneta.
  • El 13 de agosto, la ARC Caldas ancla a 3 metros sobre el paralelo de Castilletes en la costa del Golfo. Sale la ARV Libertad y es reemplazada por la ARV Salom.
  • La ARV General Urdaneta detecta un submarino en aguas de los Monjes; se piensa torpedearlo, pero esta orden es cancelada.
  • Se establece comunicación directa entre los Comandantes navales de Venezuela y Colombia.
  • Se plantean posibles soluciones, pero sin éxito.
  • Esa tarde, el gobierno colombiano se entera de la movilización de tropas venezolanas en la frontera de la Guajira.
  • La corbeta Caldas es relevada por la ARC Independiente.
  • El 16 de agosto, la ARV M. Sucre procede a radiar a la ARC Independiente y el helicóptero, de la ARV General Urdaneta, la sobrevuela.
  • El 17 de agosto, se retira la ARV Mariscal Sucre y la reemplazan la ARV Victoria e Independencia.
  • Interviene el Presidente de Argentina y el Secretario general de la OEA, como intermediarios entre ambos Estados, para que prevalezca la prudencia.
  • Para el 18 de agosto, el Presidente colombiano Virgilio Barco Vegas, ordena el retiro de la ARC Independiente, dándole instrucciones de dirigirse a Cartagena de Indias. Y hasta la fecha, ni el Caldas ni la Independiente han vuelto. (Nweihed, K. (1995), Pp. 344, 345, 346).

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Posiciones
Colombia
Con la llegada de Virgilio Barco a la presidencia, la estrategia colombiana para buscar el reinicio de las negociaciones sobre delimitación, se basó en establecer presión sobre Venezuela; una táctica de inspiración geopolítica, donde Colombia buscaba legitimar su posición mediante esta acción unilateralmente legalizada. (Nweihed, K. (1995), p. 358). Por esta razón, recurrió a un enfrentamiento marítimo, a través de la Fuerza Naval, sosteniendo su tesis “(…) de patrullaje legitimo en zona económica exclusiva del Golfo de Venezuela” (…).(Nweihed, K. (1995); p. 355). Esta estrategia colombiana, estaba dirigida a internacionalizar la crisis con el propósito de sacar el diferendo de la “(…) bilateralidad estancada y dinamizarlo con la presencia de terceros (…)” (Nweihed, K. (1955), p.353). El desenvolvimiento político de la crisis para Colombia, se manifestó solamente a nivel oficial, ya que el gobierno colombiano mantuvo en secreto los acontecimientos hasta casi terminada la crisis.
Venezuela
Ante esta situación, Venezuela respondió con una prudente pero directa “intimidación naval” (Nweihed, K. (1995), p. 356); haciendo conocer públicamente cada etapa de la crisis, así como sus decisiones al respecto, y el apoyo de la sociedad civil, había inclinado la balanza a su favor. Para Venezuela, la situación del diferendo en el Golfo, no es solamente a nivel petrolero, aunque importante, es más cuestión de soberanía e identidad nacional. (Nweihed, K. (1995), p. 353).
Con la crisis del Caldas, había desaparecido toda conciliación posible entre el pragmatismo y el integralismo.


NEGOCIACIONES ENTRE VENEZUELA Y COLOMBIA HASTA LA ACTUALIDAD

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A partir de 1989, por medio de la Declaración Ureña (28 de marzo de 1989), entraron en funcionamiento y bajo la concertación expresa de ambos países, ciertos mecanismos de negociación que por más de ocho años habían estado congelados.
Para la reanudación de las conversaciones, se asumieron ciertas premisas y la metodología del principio general de la globalidad, es decir, dialogar sobre una agenda plural de temas que aún seguían pendientes.
La nueva etapa se inicia con el Acta de Caracas de fecha de 3 de febrero de 1989, cuando ambas naciones concretan el nombramiento de dos comisiones: la negociación por un lado y la de asuntos fronterizos por la otra. Ambas debían encargarse de asuntos puntuales, pero únicamente bajo el principio de la globalidad.
Posteriormente, se dio un encuentro bilateral entre los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe en Cartagena el 10 de noviembre de 2005, donde se trataron temas de la agenda binacional, como son la Comisión Presidencial de Integración y Asuntos Fronterizos; la Comisión Presidencial de Negociación con Colombia, relacionada a los temas de migración, cuencas hidrográficas internacionales, así como demarcación e hitos, y la Comisión Mixta de Droga.
Otro evento, y como lo expresa el ya mencionado Romero, C. (2006), fue la reunión en Caracas con los cancilleres, Alí Rodríguez Araque, y por Colombia, Carolina Barco el 15 de junio de 2006, cuyo objetivo fue evaluar el estado de las relaciones entre ambos países, así como fortalecer el proceso de integración binacional en cuanto al tema energético, ambiental, seguridad fronteriza y ciertos programas sociales.

EVOLUCIÓN DEL DIFERENDO HASTA LA ACTUALIDAD Y POSICIONES DE AMBOS PAÍSES

En el caso de Venezuela, y continuando con el registro de hechos respecto al ya denominado “diferendo”, a pesar los intereses prevalecientes en el Golfo, no se han visto señales de avance “fácticamente” en cuanto a la solución del mismo. Si bien es cierto, la mayoría de los gobiernos venezolanos mostraron su interés creciente en “resguardar la soberanía venezolana del Golfo”, y que aún más, Colombia reconociera la plenitud de los derechos venezolano sobre éste. Sin embargo, esta última mantuvo siempre su tesis de línea equidistante, sin reconocer la jurisdicción marítima de Los Monjes, muy a pesar de las conversaciones que se hayan hecho recientemente.
Es el año 2007, cuando ocurre un suceso “inesperado”, puesto que es publicada la propuesta Gómez-Rondón, establecida por el ex embajador colombiano Pedro Gómez Barrero y el negociador venezolano Pavel Rondón. La propuesta proyectaba la línea fronteriza no hasta Punta Macolla (como había estado prevista siempre), sino hasta Punta Cocuy.
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[Fuente]
Uno de los integrantes de la Comisión Presidencial para la Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas, Francisco Nieves Croes, mostró su rechazo ante esta proyección, al considerarla como “una simple repartición” (Documento en línea: Soberanía. (2009). “Venezuela abandona posición histórica frente al Golfo”). Este cuestionó a través de un memorándum de fecha del 23 de marzo de 2009 dirigido a sus colegas de la Comisión, Pavel Rondón y Giovanna de Michelle, “(…) al sostener que lejos de delimitar las áreas marinas y submarinas con Colombia se está procediendo al reparto de esta zona.”. (Ídem).
Señala además que se había empleado un método de equidistancia y línea media, que desde el año 1968, había sido rechazado por Venezuela y junto a la Comisión Presidencial, consideraron que “(…) el trazado de la línea Castilletes hacia el punto medio entre la península de La Guajira y la de Paraguaná en dirección a Punta Cocuy constituye "un abandono de la posición venezolana de prolongación de la dirección general de la frontera terrestre".”. (Ídem).
Nieves Croes sostuvo que “(…) el referido trazado "deja a Venezuela una delgada franja de mar territorial para salvaguardar sus aguas interiores", y "pareciera más bien una burla a la inteligencia de los venezolanos".” (Ídem).
Adicionalmente, con respecto a la Zona Económica Exclusiva, el negociador indicó que la propuesta resultaba “desfavorable” respecto a lo que se alcanzó en la Hipótesis de Caraballeda (1980). Según él, con la propuesta Gómez-Rondón “(…) "la zona económica exclusiva de Venezuela queda convertida en un estrecho corredor" y añade que "el sacrificio territorial en esta área supera el 50%".”. (Ídem).
De acuerdo a Leandro Area, quien fue Secretario Ejecutivo de la Comisión por 10 años, “(…) Gómez y Pável Rondón entregaron la propuesta a los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe en el 2007, cuando se reunieron en Colombia, pero los otros negociadores no conocían el contenido.”. (Ídem). Señaló además, que con esta propuesta, “(…) Venezuela está perdiendo en relación con las Conversaciones de Roma del 70 y a la Hipótesis de Caraballeda.”. (Ídem).
El actual presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, ha hablado de promover un referéndum para la solución del diferendo, sin embargo, no se ha llevado a consulta popular. Este expresó para el 2007 “(…) "Los venezolanos vayamos preparándonos. Hemos llegado a un punto en el que hay que arreglar esto. Estoy seguro de que si le pregunto a los venezolanos en un referéndum, la gran mayoría dirá que sí. Pero bueno, todo tendrá su momento", soltó.”. (Documento en línea: Venezuela real. (2007). “El Golfo sale del congelador”.)
Para el año 2009, el presidente Chávez hizo referencia a que descartaba posiciones extremistas en cuanto al diferendo, incluso, dejó claro que “(…) una vez solucionado el diferendo hay que "dinamizar un conjunto de proyectos binacionales en toda esa zona (el Golfo de Venezuela)".”. (Documento en línea: El Universal. (2009). “Chávez descarta posiciones extremas en diferendo colombo-venezolano”).
El presidente Álvaro Uribe, señaló por su parte, “(…) que "desearía que eso (el diferendo por el Golfo) se resolviera cuanto antes" pues las futuras generaciones no entenderían jamás que no se resolviera. "No deberían ser problemas de nuestra época ni de nuestros países. Esto debería estar superado hace rato".”. (Ídem).
La salida al diferendo se hizo cada vez más compleja por el antagonismo entre el presidente Chávez y el presidente Álvaro Uribe, y con el actual presidente Juan Manuel Santos, la tendencia también ha sido tratar de “sobrellevar” negociaciones para el avance de la resolución limítrofe de la mejor manera posible.
Posiciones

Dicho esto, la posición que ha mantenido Colombia respecto a la delimitación de áreas marinas y submarinas , ha sido la siguiente:
De acuerdo a Monroy, G. (1989),
“La tesis de Colombia desde 1954 ha sido hacer la delimitación mediante el sistema de la línea media que fue establecida en las Convenciones de Ginebra sobre el Mar Territorial y Plataforma Continental de 1958 y en la nueva Convención sobre el Derecho del Mar de 1982, para efectos de la delimitación del mar territorial. Colombia no acepta que las aguas ubicadas al sur de una línea que Venezuela denomina “la prolongación de la dirección general de la frontera terrestre” sean aguas interiores venezolanas.”. (p. 144).
“Colombia acepta cualquier medio de solución pacífica del conflicto, pero considera que ya no es posible la negociación directa que no tendría eficacia después del fracaso de Caraballeda de 1980.”. (p. 145).
Por otra parte, en el término de las negociaciones, y como lo plantea Viña, E. (1985), la tesis de la Cancillería de Colombia a partir de 1985, estaba guiada a tres tendencias:
“1) En la CARE (Comisión de Relaciones Exteriores), los representantes del Congreso y los líderes de los partidos tradicionales, predomina la tesis del liberalismo oficialista (…) de acudir al arbitraje internacional; 2) Entre los asesores conservadores y liberales del Ministerio de Relaciones Exteriores se ha impuesto la idea de que las conversaciones directas están agotadas y que por consiguiente se debe llevar el diferendo marítimo con Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya”. (…) “Ante esta Corte, Colombia puede pedir que se declare la nulidad de la nota de reconocimiento de soberanía venezolana sobre Los Monjes por haberse violado la Constitución colombiana”. (Monroy, G. (1989); p. 150) y 3) la opción que intentaría Colombia a través de la mediación papal, es decir, recurrir a los buenos oficios del Vaticano si fuese necesario. (Viña, E. (1985), Pp. 70-71).
La posición de Venezuela, por su parte, y como lo expresa Monroy, G. (1989), ha sido que:
“(…) no ha aceptado ninguno de los procedimientos de solución pacífica de conflictos previstos en las Cartas de las ONU y de la OEA diferentes a la negociación directa global sobre todos los problemas que afectan las relaciones entre los dos Estados como lo declaró el presidente Lusinchi. La actitud venezolana ha hecho imposible un acuerdo directo porque existen grupos de presión en dicho país que hacen muy difícil la solución del diferendo en cuanto a la delimitación marítima. Venezuela no ha aceptado el arbitraje, no (…) estuvo (…) de acuerdo con la intervención del Papa Juan Pablo II como mediador o árbitro, tampoco está de acuerdo con los buenos oficios de terceros Estados y no permite que se ventile el diferendo en la ONU o en la OEA. Únicamente acepta negociación directa que ha fracasado desde 1954 (…).”. (p. 144).
Venezuela, ha admitido únicamente la negociación bilateral o directa como se dijo, y apoya la resolución del conflicto en sí misma. Algunos autores sostienen que este “amargo diferendo” sólo podría ser resuelto por medio de “consulta popular” como un mecanismo expedito para finiquitar el problema, puesto que es un asunto que compete a “todos” y no a sólo a quienes lo tratan. De resto, pareciera que todo sigue dándose en el seno de la diplomacia de ambos países, pero en la práctica no se obtienen respuestas que finalicen este asunto que ha trascendido por más de 50 años.










REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


1. Fuentes impresas
1.1.Libros
  • MONROY, G. (1989). Delimitación terrestre y marítima entre Colombia y Venezuela. (s.ed.). Colombia: Universidad Santo Tomás, Facultad de Derecho. (Pp. 81-86; 123-139; 144-150).
  • NWEIHED, K. (1995). Panorama y Crítica del Diferendo. (2ª ed.). Mérida: Universidad de los Andes. (Pp. 85-365; 540-546).
  • OLAVARRRÍA, J. (1988). El Golfo de Venezuela es de Venezuela. (s.ed.). Caracas: E. Armitano, Editor. (Pp. 56-129; 173-177).
  • ROMERO, C. (2006). Jugado con el globo. La política exterior de Hugo Chávez. (1ª ed.). Venezuela: Ediciones B. (Pp. 192-198).
  • VIÑA, E. (1985). La política exterior de Colombia con relación al Golfo de Venezuela. (s.ed.). Caracas: Ediciones Centauro. (Pp. 70-71).

2. Fuentes electrónicas
2.1. Hipervínculos

2.2. Imágenes y mapas

2.3. Videos utilizados

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